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Stanley Heckadon-Moreno: “Tenemos biodiversidad y cultura extraordinaria. Pero hay que estudiarla y entenderla para luego narrarla al turista con orgullo”

Un país que se comprende a si mismo puede presentarse mejor ante el mundo. Palabras de un reconocido antropólogo, sociólogo e historiador proveniente de la provincia de Chiriquí. Un investigador incansable que impulsó la conservación de las cuencas del Canal de Panamá y la valoración del patrimonio humano detrás de los procesos históricos de un país. Fue investigador asociado del Smithsonian Tropical Research Institute (STRI) desde 1983, y dirigió el Galeta Point Marine Laboratory en Colón hasta el año 2020, impulsando la investigación marina, formación docente y divulgación científica. Por esto y mucho más, Stanley Heckadon-Moreno es nuestro Invitado Especial y conversa en exclusiva con The Visitor – El Visitante sobre la necesidad de integrar ciencia, memoria y educación como pilares para construir identidad y proyectar un turismo auténtico.

Después de tantos años recorriendo Panamá, ¿qué es lo que más le sigue sorprendiendo del país?

“Que cambia a cada kilómetro. Usted puede desayunar en un ambiente caribeño, con música y acentos que vienen de las Antillas, y al par de horas estar en un pueblo del Pacífico con otras tradiciones completamente distintas. Y si se interna en Darién, el mundo vuelve a transformarse”.

Usted suele hablar de su experiencia en el río Chagrés ¿Qué le enseñaron las experiencias en esta región?

“Me han enseñado humildad. Las personas del Chagres, por ejemplo, cuando hablaban de la formación del lago Gatún, no estaban haciendo teoría: estaban recordando dónde quedaban sus casas, el sitio donde habían enterrado a sus familiares, el camino que desapareció bajo el agua. Cuando uno escucha estos relatos uno entiende que el turismo también puede ser memoria. Si somos capaces de incorporar esas historias humanas, el visitante no solo ve el Canal; comprende el precio que pagaron ciertas comunidades. Eso genera respeto y profundidad”.

¿Qué convierte un lugar bonito en un destino inolvidable?

“La historia que usted es capaz de contar. Un bosque puede ser simplemente verde, o puede ser el escenario donde ocurrió la gran migración de especies entre dos continentes. Una roca puede ser una piedra más, o el testimonio de millones de años de movimientos tectónicos.

Cuando alguien le explica eso al turista, algo se enciende. El paisaje adquiere significado. Y ese significado es lo que la gente recuerda cuando regresa a su casa”.

Preservar la naturaleza crea productos turísticos de valor, ¿Puede dar un ejemplo de cómo esto pudo impulsar el aviturismo en Panamá? 

“Sí, y es maravillosa. Un renombrado científico de Chicago que estudio por 15 años las cigarras en Isla Barro Colorado me hablaba de que millones de personas viajan alrededor del mundo para observar aves. Y en un sobrevuelo en helicóptero logró transmitirle al General Torrijos que si los bosques se protegían los turistas vendrían en grandes cantidades para hacer avistamiento de aves.

Fue uno de esos instantes en que la conservación dejó de ser un lujo y se convirtió en estrategia de desarrollo. Allí cambió la conversación”.

¿Qué falta para que el país logre el salto hacia el desarrollo turístico integral? 

“Que el conocimiento llegue a todos. No solo a los investigadores. El taxista, el policía, el mesero, el guía comunitario deberían poder explicar por qué el Cerro Ancón es importante o qué hace único a un manglar. Cuando toda la sociedad maneja ese tipo de información, el país entero se convierte en anfitrión. Y eso tiene un poder enorme para el turismo”.

En sus últimos libros” La Niña Jenny” y “Cuentos a la Vera del Río y la Mar” usted vuelve a los relatos de la gente. ¿Por qué?

“Porque la historia entra por el corazón. En “La Niña Jenny”, por ejemplo, permite que las familias de hoy descubran a sus antepasados del siglo IXX en Veraguas, cómo vestían, cómo celebraban. De repente el pasado se vuelve cercano.

Y cuando uno se reconoce en la historia, nace el deseo de preservarla y compartirla. Eso es fundamental para cualquier proyecto turístico que busca el relato y la experiencia auténtica con el turista”.

Si tuviera que resumir un mensaje para el turismo en Panamá, ¿Cuál sería?

“Aprendamos a conocernos como país para poder contárselo a los demás. Tenemos biodiversidad, posición geográfica privilegiada, una mezcla cultural extraordinaria. Pero hay que estudiarla, entenderla y luego narrarla con orgullo.

El día que logremos eso, Panamá no tendrá que inventar nada para atraer visitantes. El mundo vendrá para experimentar nuestra real y auténtica historia”.

Fotos cortesía: Stanley Heckadon-Moreno

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