Los Carnavales de Panamá son la expresión viva de identidad cultural, hospitalidad y alegría colectiva que este año será del 14 al 17 de febrero. Una fiesta que transforma al país en un gran escenario de celebración. Desde los pueblos del interior hasta la Ciudad de Panamá, esta tradición sigue creciendo y consolidándose como uno de los eventos culturales más importantes y auténticos del calendario nacional.
Durante estos días, el país entero entra en modo carnaval, por lo que se recomienda a los visitantes planificar con anticipación su hospedaje, transporte y rutas, especialmente hacia el interior del país.

Carnaval Auténtico y Folclórico en el Interior del país
Cruzando el puente de las Américas en adelante, lo que se llama el interior de Panamá, los Carnavales se viven con una intensidad especial. Pueblos como Las Tablas, La Villa de Los Santos, Pedasí, Penonomé, Aguadulce, Natá, Santiago y Chitré se convierten en epicentros de tradición, donde las tunas, los desfiles y las populares mojaderas reflejan costumbres transmitidas de generación en generación.
En estos pueblos y el resto del interior, el Carnaval es música típica, polleras, tamboritos y una participación comunitaria que envuelve tanto a residentes como a Visitantes. Para el turista, vivir el Carnaval en el interior es sumergirse en la esencia más genuina del folclore panameño.

Carnaval Multicultural en la Ciudad de Panamá
En la capital, los Carnavales han evolucionado hacia una experiencia urbana y multicultural. Con tarimas, artistas nacionales e internacionales, desfiles y espacios familiares, la ciudad ofrece una alternativa moderna que atrae a visitantes locales y extranjeros que buscan combinar fiesta, comodidad y una amplia oferta hotelera.
El Carnaval capitalino se integra al dinamismo urbano, ampliando el alcance turístico del evento y reforzando su proyección internacional.
Reinas y Culecos, Protagonistas de la Celebración
Las reinas del Carnaval son figuras centrales de la celebración. Representan el orgullo, la identidad y la tradición de cada pueblo, liderando desfiles, tunas, comparsas y eventos nocturnos. Su preparación, vestuario y participación generan una sana rivalidad entre tunas y mantienen viva una de las expresiones culturales más emblemáticas del país.

Los culecos o mojadera, por su parte, es uno de los rituales más esperados y queridos. Más que agua siendo vertida desde un carro cisterna sobre la gente alrededor, simboliza igualdad entre las personas, diversión y unión social. Bajo el sol del verano panameño, locales y turistas comparten la experiencia sin distinciones, convirtiendo la mojadera en un sello inconfundible del Carnaval panameño.
Motor Turístico en Constante Crecimiento
Cada año, los Carnavales movilizan miles de Visitantes principalmente locales, con un porcentaje cada vez mayor de extranjeros impulsando la ocupación hotelera, la gastronomía, el comercio local y el transporte interno. Esta celebración es la excusa perfecta para muchos turistas de recorrer varias regiones del país y descubrir su diversidad cultural y natural.







